Más de treinta años actuando en Croché. Se dice pronto. Ese sitio es realmente especial para mí. Tantos recuerdos, tantas actuaciones casi puedo decir que allí me hice mago.
En esta ocasión fue algo diferente. Conchi le comentó a sus amigas del Padel si querían ir a verme actuar. Le hacía mucha ilusión que me vieran. La verdad es que yo no soy de historias de esas y por el pueblo no prodigo mis artes. Se apuntaron siete y un marido. Las conocía a casi todas. Se pusieron guapas y para ya que nos fuimos. Vino también la hija de una de ellas, Candela. Preparamos el Honda para hacer de autobús y nos fuimos a El Escorial. No pararon de hablar, se lo pasan fenomenal ellas solitas.
Me puse a preparar lo mío y ellas a lo suyo. La actuación fue muy bien. Muy buen público como es normal en Croché. Había unos Americanos que se lo pasaron de cine. ¡Ese sí qué es buen público! Le hice un juego especial a la niña. Quería haber estrenado el juego de la raqueta de ping pong pero como iban a verme las amigas de mi mujer preferí no estrenar nada para que quedase muy bien.
Todo de lujo. Hoy todavía están comentando la jugada entre ellas. Parece que efectivamente fue un exitazo.